LLegan a nuestros oídos docenas de noticias, pero hemos comprobado que, para pasmo generalizado, muchas de ellas son falsas. Nos vemos en la ineludible obligación de desmentirlas para que personas menos avezadas que nosotros en los tejemanejes colinianos se las puedan creer. Y todo esto si pedir gratificación alguna por esta humanitaria y solidaria labor.
Estamos en condiciones de desmentir rotundamente que las siglas I. A., repetidas hasta la saciedad en los últimos tiempos, se refieran a un Ilustre Académico. Al parecer, tienen algo que ver con la F. M., pero no con la radio.
Se equivocan de manera incuestionable quienes sostienen que la susodicha I. A. es un paraguas. Ya lo dejó claro el profesor H. Camama, con su habitual mesura y aPLOMO. Sin embargo, hemos de confirmar el difundido rumor del carácter saturnino de H. Camama. No había más que escuchar los sonoros resuellos durante sus aplomadas exposiciones.
Se rumorea que R. S. se enteró de una de las cosas que se dijo en una reciente reunión panelística. Nada más lejos de la realidad. Simplemente sufrió un regüeldo por inhalación de argón (líquido, por supuesto).
Es de justicia aclarar que no es verdad de ninguna de las maneras que el ilustre profesor don NCA haya sido invitado a pronunciar una conferencia en la Royal Institution. Tampoco es cierto que haya sido propuesto al premio de declamación Brian Riley de Cambridge. Estas insinuaciones son meros infundios, y como tales, malintencionadas.
Hay una persona que clama haber entendido el voluntarioso discurso de MCM acerca de la I. A. (bueno, A. I., en inglés) y las "success stories" correspondientes. No te esfuerces, sabemos perfectamente que no es verdad. No lo pronunció en lenguaje humano. Acaso un F. M. bien entrenado podría haber entrevisto alguna de las ideas que, supuestamente, se escondían tras la abrumadora exposición.

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